La intimidad del aula de danza

Para personas introvertidas, sin lugar a dudas, el bien más preciado que puede ofrecer un aula de danza, es la intimidad de la Sala.

Si bien es verdad que un bailarín actúa en un escenario para ser visto y busca la aprobación de todos, lo hace sobre un escenario donde el público está separado de él e interpretando un papel, donde no es él mismo. Además, en su formación aprende a enfrentarse al miedo escénico, con lo cual al acabar la carrera estará preparado para afrontarlo sin problema.

Por muy raro que parezca, no debería sorprendernos cuando algunos bailarines o actores reconocen que fuera de un personaje son personas tímidas.

Hecha esta reflexión con profesionales formados en diferentes artes escénicas, pensemos ahora en alumnos de danza, que están además luchando con su propio cuerpo para conseguir que un paso se vea tal y como debe realizarse.

Hay padres que no entienden porqué no pueden verse las clases de los niños y bajo el desconocimiento, lo comparan con la natación o el fútbol, donde acuden a los entrenamientos de sus hijos. No voy a hablar de disciplinas que desconozco, ni a quitarles dificultad o importancia. Pero quiero aclarar que en ninguna de ellas se enseña, ni se exige al alumnado que además del ejercicio físico, pongan una cara u otra y que desnuden su alma durante el proceso para mostrárselo a los demás, que es realmente lo que hacemos cuando bailamos.

Las personas no exteriorizan igual sus sentimientos, pero en la intimidad todos se desinhiben más. Incluso, a puertas cerradas y entre compañeros, cuando hacemos improvisación en clase,  al principio algunos alumnos se bloquean y la mayoría tiene un sentido del ridículo tan grande que son incapaces de bailar.

No obstante y aunque sean minoría, también existen los que en su afán de protagonismo se crecen cuando les miran, sacando lo mejor de sí mismos.

Mención especial requieren las clases de Predanza, tanto en Predanza I como en Predanza II, los niños suelen responder mucho mejor a la disciplina que requiere la clase cuando no se sienten observados por sus padres, o en algunos casos superprotegidos por ellos.

Dicho todo esto, la danza ayuda a exteriorizar los sentimientos, a comunicarte gestualmente con los demás y a vencer la timidez. Los alumnos introvertidos al principio no son capaces ni de mirarse al espejo para corregirse. Poco a poco van ganado confianza y aumentando su autoestima.

Por todos estos factores, recomiendo el baile para todo el mundo, sin importar sexo o edad y me encantaría que en los colegios se impartiera la Predanza como asignatura obligatoria.

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2 Respuestas a “La intimidad del aula de danza

  1. Nayra, mama de Paula Cañada.

    Que foto mas bonita Sandra!, y cuanta verdad, mi hija es de esas personas tímidas que se ha abierto a través de la danza, y yo misma me asombro cuando veo el aplomo con el que sale al escenario, como si llevara toda la vida haciéndolo. Ahora falta la foto del otro lado del picaporte, la de las madres espiando, jajajajaja. Besos.

  2. Gracias por tu testimonio Nayra, ratifica lo que comento. A veces olvidamos que los niños también necesitan tener “su espacio” y que nuestra misión es ayudarles a crecer.
    Te pasaré otras fotos que también me gustaron. Respecto a la del otro lado, cuando quieran las sacamos, jejeje. Un beso.

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