Comparto las reflexiones de una de nuestras bailarina, Judith Trujillo, tras el 25 Aniversario del Centro de Danza. Pedimos a los alumnos que contestaran a dos simples preguntas… Y aquí ha quedado patente porqué somos Muchomasquedanza.

Las preguntas son sencillas:

  • ¿Qué significa el ballet para ti?
  • ¿Qué significa el Centro de Danza Sandra Santa Cruz para ti?

¿Qué significa el ballet para mí?

La respuesta a esta pregunta es difícil de expresar con palabras. Para saber lo que se siente tienes que probarlo. Por eso, antes que nada, invito a todo el que quiera a que lo pruebe, pero advierto que si lo pruebas, engancha.

Puedo decir que para mí el ballet ha significado mucho en mi vida. Es más que un simple hobby o una manera de hacer ejercicio. El ballet me ha enseñado a luchar por lo que quiero y a no rendirme sin intentarlo. Además de ser una forma de danza, es constancia, concentración, disciplina… es dar de ti todo «y más». Es decir, requiere una capacidad de esfuerzo por parte del que baila. No es solo tener condiciones para bailar, «sino querer bailar».

¿Qué me ha aportado?

El ballet te enseña muchas cosas. A mi concretamente, aparte de lo que he ya he dicho, me ha aportado mucha seguridad en mi misma. Y eso, es lo que más valoro, que, aunque todavía me falta mucho, prometo que antes era mucho peor. En mi boca estaban siempre las palabras «no puedo», incluso sin intentarlo. Yo sabía o pensaba que no me iba a salir. Poco a poco he ido eliminando esa negatividad porque me ha enseñado a ser fuerte y a pensar siempre que “si los demás pueden hacerlo, ¿porque no voy a poder yo?”

Por eso, pienso que además de tener ventajas como corregir los problemas de espalda o de pies (si tu profesor está cualificado como la nuestra), de aportar buena higiene postural o simplemente aprender a bailar, divertirte y distraerte, te enseña a ser constante, a creer en ti y a no rendirte nunca.

Libertad

Como dije al principio, me cuesta explicar con palabras que es para mí. Lo único que sé es que cuando bailo no pienso en nada, me siento libre, solo estamos la música y yo. Bailar es transmitir lo que sientes solo con tu cuerpo, sin sentirte juzgada por nada ni nadie y eso es lo que me gusta de bailar, además de todo lo que «me aporta de manera personal».


¿Qué significa nuestra escuela para mí?

Como alumna de esta escuela, pienso que ¡no pude tener más suerte que la de haber escogido ésta! Entré con 12 años, y mi mayor miedo en aquel momento era que se rieran de mí cuando no me saliera algo. Tengo 21 años y eso en esta escuela nunca ha sucedido.  No he conocido otras escuelas, como algunas de mis compañeras que ya han pasado por varias, por tanto, no puedo decir que por experiencia propia las otras sean diferentes, pero sí que puedo decir que como ésta, no existe otra igual.

¿Cómo la veo?

Es una escuela diferente, donde no solo se trabaja el ballet como tal, sino la disciplina, el respeto y sobre todo el compañerismo. Y esto nos lo transmite nuestra profesora que a la par de tener muchísima paciencia, profesionalidad y estar muy cualificada. Sandra es muy cercana a sus alumnas, nos trata con mucho respeto y a todos como a iguales. Además de aprender ballet he aprendido muchas otras cosas. Sobre todo, hemos formado un grupo con el que da gusto pasar las horas de ensayo. Aunque nos quejemos del cansancio, de salir tarde algunas veces, de repetir y repetir lo mismo hasta que salga bien o casi perfecto, disfrutamos haciéndolo, nos divertimos y aprendemos.

Cuando termina el curso lo echamos de menos, para mí somos como una pequeña familia.

Judith Trujillo Reyes.


Reflexiones de Judith Trujillo. Foto de una bailarina de la Compañía de Danza Sandra Santa Cruz bailando de rumbera "Fashion Dance Show" con un gigantesco gorro con fleco alrededor y lleno de frutas tropicales.

Reflexiones «de otra bailarina»

Imaginarás lo que sentí al leer las reflexiones de mi querida bailarina. ¡¡Muchísimas gracias Judith por compartirlas con nosotros!! Sin lugar a dudas, es como abrir de par en par la puerta de nuestra sala y permitir que todos, ¡¡entren dentro de nuestro mágico mundo!!

Me emociono cada vez que lo leo, porque veo que la niña tímida que no creía en ella, es ahora mismo una valiente luchadora, ¡además de una preciosa bailarina! Lo cual hace que me sienta doblemente orgullosa por cumplir con creces los objetivos del centro: ¡transmitir valores al alumnado y hacerlo con todo mi cariño!

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