Predanza

A lo largo de estos años, he recibido muchísimas llamadas telefónicas y correos pidiendo información sobre diferentes disciplinas como ballet, moderno, claqué o bailes de salón, para niños pequeños.

Es totalmente contraproducente trabajar cierto tipo de actividades físicas en unos cuerpos que se encuentran en pleno desarrollo óseo. Simultáneamente, los niños por desgracia, son capaces de copiar rápidamente los patrones que ven.

Ningún adolescente hará un ejercicio que le esté haciendo daño; evidentemente, un adulto incluso, será capaz de oponerse, pero en el caso de los niños, esto no sucede así. Al carecer de madurez, son muy fáciles de convencer aunque se estén haciendo daño, lo cual sumado a que instintivamente van a imitar lo que están observando, supone para ellos un grave problema. Ahí radica la necesidad de la preparación de sus profesores.

Las clases de Predanza I que impartimos en el Centro de Danza, son específicas para edades comprendidas entre los 3 y 5 años y están ideadas para que los más pequeños puedan acudir con total garantía a la escuela. En ellas desarrollan su psicomotricidad, aprenden valores como el trabajo en equipo o el respeto a los demás y potencian una serie de factores como la musicalidad o la coordinación.

Respaldada por mi experiencia, he creado una serie de juegos pedagógicos:  “La cuchara del helado”, “Una detrás de otra”, “La canasta”, “Los puzzles de colores”, “La figurita bailarina”, ” El ascensor”, “La pelota caliente” y un largo etc., donde sin ser conscientes y de una manera lúdica, los más pequeños aprenden conceptos corporales necesarios para su desarrollo. A continuación mostramos uno de ellos: “El lanzamiento de zapatillas”,  juego beneficioso para problemas relacionados con los pies planos y valgos.

Muchos de estos juegos se realizan en el piso, donde se trabaja sin ningún tipo de carga, ni siquiera la del propio cuerpo. De ahí, por higiene, una de las normas del Centro: no pisar la sala con los zapatos de la calle.

El trabajo realizado en Predanza I no tiene como objetivo el baile en sí mismo, es una clase donde hay cabida para niños y niñas independientemente de su estado físico, incluso con problemas anatómicos, con o sin sentido del ritmo, que les guste o no bailar; todos podrán beneficiarse de ella, porque su finalidad es la psicomotricidad de los niños, independientemente de que a posteriori quieran dedicarse o no, a la danza.

Son las clases que requieren mayor energía por parte del profesor, controlar la actividad constante de los peques sin caer en el tópico de imponerles disciplina a base de elevar la voz, implica experiencia, formación y por supuesto a parte de que te gusten, mucho amor hacia los niños.

Desde el punto de vista educativo, el aprendizaje de las normas es fundamental en el desarrollo de los pequeños, por ello, el profesor debe ser el primero en dar ejemplo y cumplirlas. Para obtener los beneficios deseados, por supuesto, es fundamental la complicidad de los padres teniendo así unas directrices comunes.

Como anécdota os contaré que la Sala de baile de la escuela es mágica y reconoce bailarines; carece de interruptores y sólo se enciende cuando todos los alumnos están “correctamente colocados…”

Alumnas de Predanza I del curso 2010/2011.

Fotografías: Polo Chancas.

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